lunes, 16 de noviembre de 2009

Bon Appétit!

Tengo que confesarte, Terenci, que ayer viendo Julie & Julia me sentí un poco menos raro. Es como si hubiera respirado tranquilidad al observar que, al menos otra persona en este mundo, se ilusiona con un rollito irracional muy similar al que llevamos encadenados tú y yo, desde hace más de una década juntos. Tan reconfortado acabé, que decidí contártelo donde debía hacerlo, en nuestro olvidado blog.
Ni te imaginas cómo hubieras disfrutado con la interpretación que nos regala Meryl Streep de una exitosa cocinera americana llamada Julia Child.
La historia, que es real, se basa en cómo un libro, que esta autora tardó ocho años en escribir (!), sirve de inspiración para la vida de la protagonista, Julie Powell, que decide plantearse un reto a si misma cocinando todas las propuestas del recetario a lo largo de un año y publicando su odisea en un blog.
Y aquí viene nuestro paralelismo, y es que Julie, a través de la lectura del libro, va viéndose cautivada por la interesante personalidad y el contagioso entusiasmo de la cocinera.
Así que ver a Amy Adams (Julie), con la misma expresión angelical que cuando interpretaba a una monja en La duda, y procesando devoción mariana por un ser que ha idolatrado tanto, hizo que ayer me sintiera mucho más integrado en un mundo en el que algunas personas encontramos inspiración en un alma gemela de otra época y lugar.

lunes, 19 de febrero de 2007

Mientras te busco...

Terenci, hace unos días, mientras buscaba en la biblioteca tu libro "La caiguda de l'imperi sodomita" meditaba la manera en la que clasificaban allí los libros por categorías. Ya te he confesado algunas veces que soy muy curioso y siempre quiero saber el porqué de las cosas. Y mientras me peleaba con la signatura de aquel libro, miraba y remiraba aquel cartel con ese código indescifrable:
0. Generalidades 1. Filosofía 2. Religión 3. Ciencias Sociales 4. Lenguas 5. Ciencias Puras 6. Ciencias Aplicadas 7. Artes 8. Literatura 9. Historia
Me veía a mí mismo, plantado frente a una columna, absorto en un mundo paralelo, como Russell Crowe (John Nash) en "Una mente maravillosa" o como Robert Langdon en "El código Da Vinci".
Y por fin, cuando las piernas empezaban a avisarme que llevaba demasiado tiempo de pie, lo vi claro. El ser humano, siempre pone las cosas en función de sí mismo, así que la clasificación de los libros en una biblioteca no podía ser menos:
0. Hubo un tiempo donde todo era el caos (Generalidades)
1. Entonces el hombre empezó a plantearse de dónde venía (Filosofía)
2. Y se planteó si seríamos obra de un ser superior (Religión)
3. Y se dio cuenta que vivía en una comunidad (Ciencias Sociales)
4. Y necesitaba comunicarse en esa comunidad (Lenguas)
5. Y necesitó comprender cómo funcionaba el mundo en el que se movía (Ciencias Puras)
6. Y las puso en práctica (Ciencias aplicadas)
7. Expresó sus sentimientos de forma variadas (Artes)
8. También los expresó escribiendo (Literatura)
9. Y finalmente, lo contó todo en forma de crónicas (Historia)
Soy consciente que el motivo real del orden no será ese, pero ya sabes que prefiero vivir en mi fantasía...

domingo, 28 de enero de 2007

La montaña de la espalda partida

¡Ay Terenci! Qué pena que no estuvieras entre nosotros para poder ver ésta película. Sé que te habría encantado y habrías escrito un montón de artículos sobre ella.
¿Te acuerdas aquellas películas de vaqueros que tanto te gustaron cuando eras joven, donde se entreveía mucho homoerotismo entre los protagonistas? Pues olvídate de Montgomery Clift comparando el tamaño de su revólver con el de John Ireland en "Río rojo", de Alan Ladd y Van Heflin sin camiseta y a oscuras arrancando aquel árbol en "Raíces profundas", de James Dean y Rock Hudson en "Gigante", o de "Horizontes de grandeza" con Gregory Peck y Charlton Heston.
"Brokeback Mountain" llegó hace ahora un año y revolucionó todo el panorama mediático y todos los clichés que teníamos, y es que por fin una película con una historia de amor entre dos hombres llenaba los cines y se convertía en una de las más vistas del año.
Una película llena de silencios, donde las miradas hablaban más que las palabras.
¡Qué pena que no pudieras verla!, ¡Qué pena que ya no estés aquí para contagiarnos tu pasión por el buen cine!... ¡Ay!, Terenci... Algunos te echamos de menos...