Tengo que confesarte, Terenci, que ayer viendo Julie & Julia me sentí un poco menos raro.
Es como si hubiera respirado tranquilidad al observar que, al menos otra persona en este mundo, se ilusiona con un rollito irracional muy similar al que llevamos encadenados tú y yo, desde hace más de una década juntos. Tan reconfortado acabé, que decidí contártelo donde debía hacerlo, en nuestro olvidado blog.
Ni te imaginas cómo hubieras disfrutado con la interpretación que nos regala Meryl Streep de una exitosa cocinera americana llamada Julia Child.
La historia, que es real, se basa en cómo un libro, que esta autora tardó ocho años en escribir (!), sirve de inspiración para la vida de la protagonista, Julie Powell, que decide plantearse un reto a si misma cocinando todas las propuestas del recetario a lo largo de un año y publicando su odisea en un blog.
Y aquí viene nuestro paralelismo, y es que Julie, a través de la lectura del libro, va viéndose cautivada por la interesante personalidad y el contagioso entusiasmo de la cocinera.
Así que ver a Amy Adams (Julie), con la misma expresión angelical que cuando interpretaba a una monja en La duda, y procesando devoción mariana por un ser que ha idolatrado tanto, hizo que ayer me sintiera mucho más integrado en un mundo en el que algunas personas encontramos inspiración en un alma gemela de otra época y lugar.
Es como si hubiera respirado tranquilidad al observar que, al menos otra persona en este mundo, se ilusiona con un rollito irracional muy similar al que llevamos encadenados tú y yo, desde hace más de una década juntos. Tan reconfortado acabé, que decidí contártelo donde debía hacerlo, en nuestro olvidado blog.Ni te imaginas cómo hubieras disfrutado con la interpretación que nos regala Meryl Streep de una exitosa cocinera americana llamada Julia Child.
La historia, que es real, se basa en cómo un libro, que esta autora tardó ocho años en escribir (!), sirve de inspiración para la vida de la protagonista, Julie Powell, que decide plantearse un reto a si misma cocinando todas las propuestas del recetario a lo largo de un año y publicando su odisea en un blog.
Y aquí viene nuestro paralelismo, y es que Julie, a través de la lectura del libro, va viéndose cautivada por la interesante personalidad y el contagioso entusiasmo de la cocinera.
Así que ver a Amy Adams (Julie), con la misma expresión angelical que cuando interpretaba a una monja en La duda, y procesando devoción mariana por un ser que ha idolatrado tanto, hizo que ayer me sintiera mucho más integrado en un mundo en el que algunas personas encontramos inspiración en un alma gemela de otra época y lugar.


